El Dhamma en Español

El camino que lleva al cese del dolor

[1. Oyendo la doctrina
]
Aquí abajo, oh monjes, aparece un Tathagata, arahant, completo y perfectamente despierto, dotado de la conducta que se ajusta a la ciencia, bienvenido, conocedor del mundo, conductor supremo de los hombres que hay que dominar, maestro de los dioses y de los hombres, despierto, bienaventurado.  Habiendo conocido por si mismo y visto con sus propios ojos este mundo con sus seres divinos y humanos, lo da a conocer.  Enseña
la doctrina, buena en su principio, buena en su parte central, buena en su final, en su letra y en su espíritu, y exalta la vida ascética perfectamente plena y perfectamente pura.  Esta doctrina la oye un dueño de casa, o el hijo de un dueño de casa, o una persona nacida en una familia cualquiera.  Habiendo oído la doctrina, obtiene la fe en el tathagata y la posee, reflexiona así:

"La vida en casa, ese camino polvoriento, es opresión; al aire libre vive el asceta itinerante.  No es fácil practicar una vida ascética totalmente plena, totalmente pura, perfecta como una concha grabada, permaneciendo dentro de una casa.  Así pues, habiendo me afeitado la barba y los cabellos, habiendo cubierto mi cuerpo con burda tela ocre, debo abandonar mi casa para llevar la vida errante del asceta sin techo."

[2. Abandono de la casa]
Mas adelante, después de abandonar el conjunto de sus bienes, cualquiera que fuera su valor, después de abandonar a sus padres y amigos, cualquiera que fuera su numero, después de afeitarse la barba y los cabellos, de cubrirse el cuerpo con burda tela ocre, abandona su casa para llevar la vida errante del asceta sin techo.

[3. Siguiendo las preceptos
]
Llevando así una vida errante, ajustándose a las normas de vida y a los preceptos de los monjes mendicantes, habiendo abandonado el asesinato de seres vivos, se abstiene de matar a ningún ser vivo.  Tras depositar el bastón, depositar las armas, decente, compasivo, permanece lleno de bondad y de piedad hacia todos los seres vivos.  Habiendo abandonado el robo, se abstiene de robar, y no toma mas que lo que se le da, no desea mas que lo que se le da, permanece sin sustraer nada, por estar purificado.  Habiendo abandonado lo que es contrario a la castidad, es casto y continente y se abstiene de toda actividad sexual.  Habiendo abandonado la mentira, se abstiene de mentir, permanece verídico, apegado a la verdad, seguro, digno de confianza, sin eng
ar al mundo con su palabra.  Habiendo abandonado la palabra calumniosa, se abstiene de calumniar; lo que ha oído aquí, no lo cuenta allí para dividir aquellos, y lo que ha oído allí no lo cuenta aquí para dividir a estos; no habla mas que para reconciliar a los que están desunidos o acrecentar la concordia.  Goza con la unión, se regocija en la unión, se deleita en la unión, no habla mas que para crear la unión.  Habiendo abandonado la palabra grosera, se abstiene de utilizar palabras groseras; no pronuncia mas que palabras irreprochables, agradables al oído, afectuosas, que van al corazón, corteses, apreciadas por la mayoría de las personas, caras a la mayoría de las personas.  Habiendo abandonado las conversaciones frívolas, se abstiene de hablar con frivolidad, no pronuncia mas que palabras oportunas, verídicas, sensatas, conformes con la doctrina y la disciplina, dignas de conservarse, razonables, con un propósito bien determinado, provechosas.

Se abstiene de destruir los grupos de simientes y vegetales  No toma mas que una comida al día, se abstiene de comer al atardecer y durante la noche.  Se abstiene de asistir a espectáculos de baile, de cantos, de música o de cualquier agitación.  Se abstiene de llevar guirnaldas, de utilizar perfumes y ungüentos, adornos y decoraciones.  Se abstiene de dormir en lechos grandes y elevados, o de asentarse en sillas lujosas.  Se abstiene de aceptar oro o plata.  Se abstiene de aceptar granos crudos o carne cruda.  Se abstiene de aceptar mujeres y doncellas, esclavos y esclavas.  Se abstiene de aceptar cabras u ovejas, gallos o cerdos, elefantes, bovinos o caballos.  Se abstiene de aceptar campos u otras tierras.  Se abstiene de llevar y traer mensajes.  Se abstiene de comprar y de vender.  Se abstiene de utilizar pesas falsas, monedas falsas y medidas falsas.  Se abstiene de enga
ñar, de hacer trampas, fraudes, practicas tortuosas.

[4. Contento con poco
]
Esta plenamente satisfecho de su suerte, y solo lleva allí donde vaya la ropa con la que protege su cuerpo y las limosnas de alimentos con las que se sustenta.  En verdad, al igual que un pájaro lleva sus alas para volar allí donde vaya, el monje esta satisfecho de su suerte y solo lleva allí donde vaya la ropa con la que protege su cuerpo y las limosnas de alimentos con las que se sustenta.  Provisto de este santo conjunto de virtudes, siente en su fuero interno la dicha de lo irreprochable.

[5. Disciplina de los oréganos de los sentidos
]
Cuando ve una forma con sus ojos, no aprende ni las características principales, ni los detalles, porque como este órgano del ojo no esta dominado, las cosas malas y viciosas, la codicia y la tristeza pueden introducirse en el; utiliza, pues, la disciplina, protege el órgano del ojo.  Cuando oye un sonido con su oído...  Cuando huele un olor con su nariz...  Cuando gusta un sabor con su lengua...  Cuando siente una cosa tangible con su cuerpo...  Cuando conoce una idea con su mente, no aprende ni las características principales ni los detalles, porque como este órgano de la mente no esta dominado, las cosas malas y viciosas, la codicia y la tristeza pueden introducirse en el; utiliza, pues, la disciplina al órgano de la mente.  Provisto de esta santa disciplina de los órganos de los sentidos, siente en su fuero interno la dicha de no estar mancillado por las pasiones.

[6. Moderación en comer]
[7. Esfuerzo contra la somnolencia]

[8. Actúa con plena consciencia]

Actúa con plena conciencia, ya avance o retroceda, ya mire hacia adelante o hacia atrás, ya extienda o repliegue sus miembros, ya lleve la toga, el tazón o la capa, ya coma o beba, mastique o saboree, ya ande, este de pie o sentado, ya duerma o vele, ya hable o este en silencio.

[9. Abandono de los cincos obstáculos]
Provisto de este santo conjunto de virtudes, provisto de esta santa disciplina de los órganos de los sentidos, provisto de esta plena conciencia atenta, utiliza una morada solitaria, el pie de un árbol en el bosque, una cueva en la montana, una caverna, un cementerio, una meseta poblada de arboles, un lugar descubierto, una parva de paja.  Después de su única comida, al regresar de su colecta de limosnas, se siente replegando y cruzando las piernas, con el cuerpo erguido, fijando su atención en lo que esta ante el.  Habiendo abandonado la codicia de este mundo, permanece con la mente libre de codicia; purifica su pensamiento de codicia.  Habiendo abandonado el odio y la maldad, permanece libre de odio y de maldad.  Habiendo abandonado la pereza y la somnolencia, permanece libre de pereza y de somnolencia; atento, plenamente consciente de lo que ve, purifica su pensamiento de pereza y de somnolencia.  Habiendo abandonado la turbación y el pesar, permanece libre de turbación y de pesar.  Habiendo abandonado la duda, permanece libre, tras franquear la duda; ya no se plantea mas preguntas sobre las cosas buenas y purifica su pensamiento de duda.

[10. Los cuatros niveles de meditación
]
Habiendo abandonado estos cincos obstáculos: la codicia, el odio, la pereza, el pesar y la duda, estando las pasiones menores de su mente debilitadas gracias a la sabiduría, habiéndose separado de los deseos sensuales, habiéndose separado de las cosas malas, habiendo alcanzado la primera meditación, provista de raciocinio, nacida de la separación y que es la alegría y felicidad, permanece en ella.  Después de esto, oh monjes, a consecuencia del apaciguamiento del raciocino y de la reflexiona, habiendo alcanzado la segunda meditación..., habiendo alcanzado la tercera meditación..., habiendo alcanzado la cuarta meditación, permanece en ella.

[
11. El cese del apego lleva al cese del dolor]
Cuando ve las formas con su ojo, no queda prendado por las formas agradables, no detesta las formas desagradables.  Cuando oye sonidos con su oreja, no queda prendado por los sonidos agradables, no detesta los sonidos desagradables.  Cuando percibe olores con su nariz, no queda prendado por los olores agradables, no detesta los olores desagradables.  Cuando gusta sabores con su lengua, no queda prendado por los sabores agradables, no detesta los sabores desagradables.  Cuando siente cosas tangibles con su cuerpo, no queda prendado por las sensaciones agradables, no detesta las sensaciones desagradables.  Cuando conoce ideas con su mente, no queda prendado por las ideas agradables, no detesta las ideas desagradables.  Permanece con la atención fija en su cuerpo, la mente inmerso, y conoce según la realidad la liberación de su pensamiento, la liberación de la sabiduría, de forma que si poseyera aun algo malo y vicioso, quedaría entonces destruido sin dejar rastro.  Habiendo abandonado así lo que gusta y lo que disgusta, cualquiera que sea la sensación que experimente, ya sea agradable, penosa o ni agradable ni penosa, no se regocija, no la acepta, no se aficiona a ella.  Como no goza de esta sensación, no la acepta y no se aficiona a ella, cesa entonces la alegría de las sensaciones.  Del cese de esta alegría nace el cese del apego.  Del cese del apego nace el cese de la existencia.  Del cese de la existencia nace el cese de los nacimientos; a consecuencia del cese de los nacimientos, la vejez y la muerte, el pesar, las lamentaciones, los dolores, la tristeza y los tormentos cesen; tal es el cese de todo el conjunto de dolores. 

Source: this discourse by the Buddha on the path that leads to the end of suffering was found years ago in a small booklet in Spanish in a bookstore in Guaymas, Mexico.  It was titled El Budismo Tibetano: Teoria y Practica.  Its present whereabouts and the name of the original sutra have been forgotten.  Uploaded to this website November, 2002, at Ajo, Arizona, from a copy long carried with me.

Update 8/14/2008: This discourse appears in several suttas in the Majjhima Nikaya (Middle Length Discourses of the Buddha) described as the
Gradual Training Outline.  See MN discourses 51, also 27, 39, 53, 107, 125.


                      La Llama de las Pasiones
Todo, oh monjes, está en llamas.  Que es, pues, oh monjes, lo que enciende este fuego?  El ojo, oh monjes, está en llamas, las formas están en llamas, la conciencia visual está en llamas, el contacto visual está en llamas.  Todo lo que se produce condicionado por el contacto visual, ya sea agradable, penoso o ni agradable ni penoso, todo esto está en llamas.  Que es lo que enciende este fuego?  Lo enciende el fuego del deseo, el fuego del odio, el fuego del error; lo encienden el nacimiento, la vejez y la muerte, las penas, las lamentaciones y los dolores, la tristeza, los tormentos.  Esto es lo que afirmo.  El oído está en llamas, los sonidos están en llamas ...  La nariz está en llamas, los olores están en llamas ... La lengua está en llamas, los sabores están en llamas ... El cuerpo está en llamas, las cosas tangibles están en llamas ... La mente está en llamas, las ideas están en llamas, la conciencia mental está en llamas, el contacto mental está en llamas.  Esto es lo que afirmo.  Oh monjes, viendo así, habiendo oído esto, el santo auditor queda hastiado del ojo, queda hastiado de las formas, quedo hastiado del contacto visual.  De todo lo que se produce condicionado por el contacto visual, ya sea agradable o penoso o ni agradable ni penoso, de todo ello queda hastiado.  Queda hastiado del oído, queda hastiado de los sonidos ... Queda hastiado de la nariz, queda hastiado de los olores ... Queda hastiado de la lengua, queda hastiado de los sabores ... Queda hastiado del cuerpo, queda hastiado de las cosas tangibles ... Queda hastiado de la mente, queda hastiado de las ideas, queda hastiado de la conciencia mental, queda hastiado del contacto mental.  De todo lo que se produce condicionado por el contacto mental, ya sea agradable o penoso o ni agradable ni penoso, de todo ello queda hastiado.  Estando hastiado, se aleja de ello.  Gracias a ese despego, queda liberado.  Cuando está liberado obtiene este conocimiento:  "Estoy liberado" y descubre esto: "Agotados están mis nacimientos, practicada mi vida ascética, realizada mi tarea.  Ya no retornaré aquí abajo."

                    
Ejercicio de Aplicación de la Atención del Cuerpo
Como, oh monjes, permanece un monje observando el cuerpo en el cuerpo?   He aquí, oh monjes, que un monje, al llegar al bosque, se sienta al pie de un árbol o en un lugar desierto replegando y cruzando las piernas, con el cuerpo erguido, fijando su atención en lo que esta delante de el.   Atento, espira: atento, aspira.  Cuando espira profundamente, sabe: "Estoy espirando profundamente"; cuando aspira profundamente, sabe: "Estoy aspirando profundamente"; cuando espira brevemente, sabe: "Estoy espirando brevemente"; cuando aspira brevemente, sabe: "Estoy aspirando brevemente".

Por otro lado, la atención que se presta a este pensamiento: "Hay un cuerpo", se le presenta como una simple noción, como una simple reminiscencia; sin apoyarse en nada, permanece y no siente apego por nada de este mundo.  Tal es, oh monjes, el monje que observando el cuerpo en el cuerpo, permanece.

                                                     
Su Ultimo Retiro
Cuando el Buda estaba pasando su último retiro, lo atacó una grave enfermedad.  Pero el Eminente, considerando que todavía no había llegado su hora y que no era correcto partir sin despedirse de la Orden, mediante un gran esfuerzo de voluntad venció ese mal y se asió a la vida hasta la llegada del momento fijado por el, y la enfermedad cedió.

Cuando se hubo recuperado totalmente, salió de su alojamiento y se sentó afuera; allí se la acercó Ananda, quien lo saludó y dijo: "He visto, Se
ñor, el estado de salud del Eminente y he visto como sufrió.  Y aunque ante el espectáculo de la enfermedad del Eminente mi cuerpo se debilitó y el horizonte se me hizo borroso y mis facultades ya no eran claras, sin embargo me consolé con la idea de que el no moriría sin dejar, por lo menos, instrucciones en lo que concierne a la Orden."

"Qué es lo que la Orden espera de mi, Ananda?", preguntó el Buda. "He predicado la verdad sin hacer distingos entre las doctrinas exotérica y esotérica; con respecto a las verdades, Ananda, Aquel-que-así-ha-llegado no se parece al maestro que retiene algunas cosas en su puño cerrado.  Con seguridad, Ananda, si hubiera alguien que abrigase el pensamiento: 'Yo seré quien guíe a la Hermandad', o 'La Orden depende de mi', es ese alguien quien debe dar las instrucciones respecto de cualquier cuestión que le ataña.  Ahora, Ananda, Aquel-que-así-ha-llegado no cree ser el quien deba guiar a la Hermandad, ni que la Orden dependa de el.  Por que entonces debe dejar instrucciones sobre cualquier cosa concerniente a la Orden?  Yo, además, Ananda, estoy viejo y lleno de anos, mi viaje se acerca a su fin, he alcanzado mi suma de días; estoy llegando a los ochenta anos de edad y así como un gastado carro, Ananda, puede seguir en marcha solo con la ayuda de correas, así, creo yo, el cuerpo de Aquel-que-así-ha-llegado puede continuar solamente por medio de vendajes.  Ananda, cuando el Tathagata, al dejar de atender a las cosas exteriores se sumerge, por medio de la cesación, anulando todo las sensaciones particulares, en esa concentración del corazón que no se interesa en ningún objeto material, solo entonces el cuerpo de Aquel-que-así-ha-llegado encuentra la paz.

Por tanto, oh Ananda, sed lamparas para vosotros mismos.  Sed vuestro propio refugio.  No recurráis a ningún refugio exterior.  Aferraos de la Verdad como si fuera una lampara.  Aferraos de la Verdad como refugio.  No busquéis refugio en nadie mas que en vosotros mismos.  Y sea ahora o después de mi muerte, Ananda, aquellos que sean lamparas para si mismos, que no recurran a ningún refugio exterior y se aferran de la Verdad como a una lampara y como a un refugio y que no busquen ningún refugio salvo en ellos mismos, serían ellos, Ananda, entre mis Bhikkhus, los que alcanzarán la máxima altura!  Pero deben estar ansiosos por aprender."

En otra ocasión el Maestro caminó con Ananda y comenzó a hablar de su próxima muerte.  Y cuando el discípulo se acongojó y le rogó que permaneciera en la Tierra, dijo:
"Pero, Ananda, no te he dicho en anteriores ocasiones que está en la naturaleza misma de las cosas, cercanas y queridas para nosotros, que debamos alejarnos de ellas, dejarlas, cortar los vínculos que nos unen?  Como entonces, Ananda, puede ser esto posible?  Puesto que cualquier cosa nacida, creada y organizada contiene en si misma la necesidad de su propia disolución, como puede ser posible que un ser así no se disuelva?  Una tal condición no puede existir!  Y realmente, Ananda, con respecto a todo lo que ha sido abandonado, arrojado, renunciado, rechazado y dejado de lado por el Tathagata, el resto de vidas entregado por el, ha salido de los labios del Tathagata la palabra que dice: 'La muerte de Aquel-que-así-ha-llegado tendrá lugar antes de mucho.'  Que por vivir el Tathagatha se arrepienta de lo dicho, no puede ser sabio."

Después de esto el Buda salió con Ananda hacia un gran bosque.  Allí se reunieron los Hermanos y el Buda los aconsejó e hizo pública su próxima muerte.  "Mirad, ahora, oh Hermanos, os exhorto diciendo: Todas las cosas compuestas deben envejecer.  Conseguid vuestra liberación con diligencia".

Home Page (jwleaf.org)